martes, 20 de enero de 2009

La llamada


Sonaba el teléfono por quinta vez, y así como dicen que no hay quinto malo, pero esta vez si fue así, mi padre alcanzo a contestar; el timbre del teléfono me despertó de golpe, tenia escasos 16 años en ese entonces. A lo lejos escuchaba los murmullos de mi padre pero no entendía lo que decía, súbitamente se sentó en el sillón con una expresión que lo decía todo, colgó sin decir nada mas y con un semblante extraño me dijo que preparara lo mas rápido posible alguna ropa que nos íbamos de viaje, no volvió a comentar nada en todo el camino, en ese momento no entendía nada de lo que estaba pasando.


Fue mi madre quien me dijo lo que sucedía, nunca la había visto así, es de las pocas personas que conozco que siempre están con una sonrisa, pero esta vez se veía muy preocupada, me comentaba con un tono algo triste lo que le había dicho mi padre acerca de la llamada que recibimos esa madrugada, fue entonces cuando comprendí el por que del viaje. En la madrugada habían llamado para decirnos que un tío había sufrido un accidente y que se encontraba muy grave, en esos momento me dio mucho miedo por lo que podría pasar y miles de malos pensamientos pasaban por mi cabeza, este ha sido el viaje mas largo de toda mi vida.


Al entrar a la casa todo lo que temíamos paso, todo los malos pensamientos estaban pasando dándonos el golpe mas fuerte que ha sufrido la familia, desde ese día nada volvió a ser igual, la familia aun no se repone de lo sucedido después de tanto tiempo, mi madre a veces la veo con el mismo semblante de ese día, la abuela siempre lo recuerda y creo nadie lo ha olvidado, y el abuelo jamas lo he visto reír de nuevo.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Vuelos

La última noche de mi vida empezó cuando la tarde se volvió más oscura y dieron las 7. El cielo se veía lleno de colores: azul, turquesa, naranja, azafrán, violeta, azul oscuro (no necesariamente en ese orden). Olía a hierba. Sentí un descenso en la temperatura conforme el aire freso del exterior me envolvía. Hasta mucho después me di cuenta de que no había grillos.

La noche, despejada, pocas estrellas abajo. Muchas estrellas arriba, a los 10,000 pies de altitud. Como era la última noche de mi vida, respiré hondo, mirándolo todo con atención, como si tratara de grabarme hasta el último detalle (quien saber para qué, si después no los iba a recordar).

Llegamos a la puerta/escalera. Arriba, nos esperaba la azafata para darnos la bienvenida. El avión era pequeño, de 45 plazas. Me tocó la hilera de asientos solos. Ventana, obvio.

Cuando menos lo esperaba, el avión empezó a rodar en la pista. Cuando se quedó inmóvil, ya se esperaba uno que la acción estaba por empezar. La espera parecía interminable, cuando un impulso fortísimo empujó al avión hacia adelante (y a los pasajeros contra el respaldo del asiento que teníamos en frente), junto con un zumbido cada vez mas fuerte. Hasta que la sensación de ser empujado se hizo mas fuerte aun y empezamos a elevarnos.

Dos horas después, aterrizamos en la Cd. de México. La última noche de mi vida se pospuso y tendrá que esperar.

domingo, 30 de noviembre de 2008

La Vida Despues de la Universidad

Yo les soy sincero nunca me preocupe por saber que ya no era mas un estudiante yo sabia de ante mano que lo bueno dura poco (y en el momento que dejara de ser un estudiante pasaría hacer una cifra mas del desempleo), yo no tengo miedo de perder amigos después de la escuela por que si los pierdo entonces eran compañeros y no amigos.

Yo no quiero decirles “aprovechen su tiempo en la universidad”, “preocupen por lo que pasara después de la universidad”, eso es algo que escucharan muy seguido.

Mas bien me gustaría decir que valoren mas a la(s) persona(s) que están haciendo posible que tengan esos estudios muchas personas no levan el valor que realmente merecen, por que para nosotros es muy fácil salirnos del clase esta bien no pasa nada pero no sabemos realmente el sacrificio que hacen nuestros padres o quien sea que nos este ayudando.

Les voy a contar una pequeña anécdota que paso tiempo después que deje la universidad y comencé a trabajar:

Eran las 5 de la mañana cuando me levante todavía estaba oscuro sabia que tenia que levantarme pero mi cuerpo no me respondía así estuve un rato hasta que dieron las 5:30 en ese momento que estaba decidido a levantarme fue en ese momento que empezó a llover y entre mi dije “Nel… No voy a la escuela hoy… A Chinga... no voy a la escuela voy a trabajar”, y cuando iba de camino al trabajo no solo pensé como cambia la “vida después de la escuela” si no también “y pensar que esto lo hace todos los días mi padre”.

Para concluir que valoren mas lo que sus padres (o quien sea que los esta ayudando) hacen por ustedes si se van a salir de clases salgan pero denle la satisfacción a sus padre de terminar su carrera porque crean me que eso los enorgullece.

sábado, 29 de noviembre de 2008

La vida después de la vida

"¿Cuando te quieres morir?", era una pregunta que a veces nos hacíamos de niños. Eran los tiempos cuando el 2000 nos parecía tan lejano, que todo lo improbable lo dejábamos para esa fecha. "Préstame cinco mil pesos... te los pago en el año 2000". Y cuando nos dimos cuenta... duh! ya estábamos en él. Y de eso hace ocho años.

"¿Cuando te quieres morir?"

A nadie le gusta hablar de la muerte. Las respuestas mas obvias para la pregunta, eran (cuando niños): "!Nunca!", "Cuando se muera Dios", "En cien años". Esperanza, por encima de todo. Por supuesto, todos desean prolongar su vida tanto como sea posible (excepto quienes tienen tendencias suicidas). Pero lo interesante no es el cuándo, sino el cómo.

"Durmiendo".
"Sin darme cuenta".
"De una balazo en la cabeza".

Son las respuestas mas comunes. Casi nadie quiere enterarse de que va a morir. Es una posibilidad bastante aterradora. Woody Allen lo reflejó en una de sus películas ("La última noche de Boris Grushenko", me parece): "No me asusta la idea de morir. Sólo no quiero estar ahí cuando suceda".

¿Miedo a la muerte?
¿Miedo a la vida?

La vida nos pega definitivamente un buen susto cuando nacemos. Por eso llegamos llorando a este mundo. Y la existencia de una persona termina también con un susto. El de saber que ya se acabó todo. Que ya no podremos experimentar las sensaciones placenteras, aun las tristes y las amargas. La nada.

Preferiría estar consciente en ese momento. Estar al tanto de que disfruté y que viví literalmente hasta el último segundo. Que usé todo el tiempo que tuve para vivir. Qué fui capaz de recordar en los momentos finales, lo que hice con mi vida, de pensar que estuvo bien hecho. Apreciar lo que hice, pensar en haber hecho lo que no hice. Despedirme (aunque sea mentalmente) de la gente que extrañaría de seguir consciente.

No darme cuenta me parece una desventaja. Es como estar enmedio de la fiesta y de pronto, la música cesa y se queda uno bailando solo en el centro de la pista, sientiéndose un estúpido bicharrajo. Sin ninguna explicación.

Gracias, pero prefiero vivir incluso el momento de morir. De preferencia, con horas de anticipación (días no, por favor). Así, podría pensar a quien dejarle mi colección de libros, mis discos (suponiendo que alguien los quiera). Cortar esa "flor" que nunca pude cortar (o al menos intentarlo). Decirles adiós a quienes vale la pena decirles adiós. Creo que entonces, a nadie le faltaría el valor para decir: "Siempre me caíste muy bien." "Siempre admiré tu trabajo." "Siempre me caíste mal." "Siempre me gustaste."

Nada de aventuras, nada de paracaídas. Solo mirar hacia atrás, viendo con satisfacción que viví una vida buena, y que hice lo que estuvo en mi mano, y lo que deseé. E irme, al contrario de como llegué: con una sonrisa en vez de llanto.

No temo a la muerte. Temo a ya no estar vivo.

(Y por favor, nada de funerales).


viernes, 28 de noviembre de 2008

Despues de la universidad

En junio de 2003 había completado cuatro semestres de la carrera. Vaya que me gustaba estudiar. La universidad ya no es como la prepa. Vas por tu propio rumbo, en tu carril. Entras si quieres, faltas si lo deseas, aprendes si te lo propones. Tanto me gustaba la vida de estudiante, que así de pronto dije: "Quiero empezar otra carrera". Bueno, fue mas o menos así. Los hechos de que la escuela me quedaba muy lejos y que estaba por perder el semestre fueron totalmene irrelevantes para tomar esa decision (cof, cof). Finalmente, acabé iniciando otra carrera, en otra escuela, con la perspectiva de prolongar la vida de estudiante universitario cuatro años mas.

Ah, que bonita es la vida del universitario (música de arpas, nubes flotando alrededor). Mientras somos estudiantes, nos quejamos de que si hay que levantarse temprano para las clases matutinas. Que los maestros creen que su clase es la única que tomamos y nos dejan montones de tareas (sí, seguro). Que cuando nos damos cuenta, ya estamos en los siguientes exámenes parciales. Que los trabajos de investigación (ja ja) nos exigen constantes desvelos (como si las desveladas de los universitarios fueran por hacerlos).

Pero ya quisiera ver a los ex-estudiantes consiguiendo justificantes por haber faltado al trabajo. O pidiéndo prórrogas al jefe para entregar el reporte de ventas, los planos mecánicos (o lo que aplique). O saltándose horas de la jornada laboral para irse tranquilamente a jugar futbol, ping pong (o lo que sea) como cuando se salían de clases. Ya ni hablar de pedirle al supervisor que les encargue un trabajo extra para aumentar... el monto de su cheque quincenal.

Cuando somos estudiantes no nos damos cuenta de lo fácil de la vida que llevamos: vernos con los cuates todos los días, tratar de aprender de los maestros, horas de ocio y esparcimiento, con la responsabilidad de entregar calificaciones cada dos meses. Y justo cuando empezamos a apreciarlo, es hora de integrarnos al mundo laboral.

Y es cuando empiezan las entrevistas, las interminables solicitudes de empleo que hay que llenar, las ocho horas de trabajo todos los dias, la prácticamente inexistente vida de lunes a viernes. Cuando somos universitarios, nadie nos dice que al trabajar, veremos el fin de semana como el único respiro disponible.

Ahora, empiezan las verdaderas responsabilidades, entre ellas, mantenerse uno mismo. Es como decía Mafalda en una de las tiras: Uno trabaja para ganarse la vida, pero trabajando se le va la vida que uno se está pagando. Algo así. Al menos, nos volvemos del todo independientes y abandonamos la teta materna (¿es que el padre no contribuye?). Acabo de comprarme una cámara (no estor presumiendo, solo demostrando lo antes dicho).

Lectores (¿cuales?) que trabajan: disfruten su fin de semana.

Nota importante

jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Después de la universidad que?


Esta pregunta se lo hacen todos después de haber concluido sus estudios, al menos eso supongo que se preguntan. En cierta forma hay algo de miedo y desencanto. Miedo por que quieras o no te debes volver mas independiente, llega el momento en donde la siguiente prioridad es encontrar un "buen" trabajo donde te "paguen bien y puedas darte ciertos lujos" o simplemente el miedo a no encontrar trabajo por la situación en que se encuentra el país, otros con mas suerte seguirán estudiando y no notaran el cambio. Desencanto por que ya nada sera igual, se perderá contacto con ciertos amigos, ya no harás las mismas cosas de las que hacías cuando estudiabas por falta de tiempo o simplemente por que ya son otros los intereses.


Paso algo muy irónico y hasta podría decirse que cruel, cuando se esta estudiando puedes tener el tiempo necesario para ir a donde quieras, estar días sin aparecerte en la universidad y no pasaba nada, tomarte días para irte de viaje, pero te das cuenta que no tienes el dinero suficiente para hacerlo, aquí entra lo irónico de todo esto, cuando tienes el dinero para salir o viajar te das cuenta que ya no tienes el tiempo suficiente para hacerlo, es ahí cuando volteas para todos lados buscando un árbol y una cuerda para colgarte y olvidarte de lo cruel que es la vida contigo.


Las pocas personas que lean esto y que aun siguen estudiando solo les digo dos cosas, la primera es que no se tomen tan enserio la universidad, no sean ñoños, aprovechen todas las oportunidades que tengan de faltar a clases, de viajar y conocer otros lugares, de divertirse con los amigos, después se pueden arrepentir de no haber hecho esto o aquello, y la segunda recomendación es que no busquen un árbol y una cuerda para colgarse, trabajar tiene también sus beneficios no es tan malo como parece, si es que te gusta tu trabajo, si no es así entonces si busca el árbol y la cuerda.